Es la pregunta que casi todo el mundo se hace antes de probar la acupuntura por primera vez: “¿me va a doler?”. El miedo a las agujas está muy extendido y es completamente normal, pero suele basarse en una imagen que poco tiene que ver con la realidad de una sesión. En Biospais, en Mataró, llevamos más de 25 años acompañando a personas que llegaban con esa misma duda y que, tras la primera visita, se sorprendieron de lo agradable que puede resultar.
Nada que ver con las agujas que imaginas
Cuando pensamos en una aguja, casi todos visualizamos las del médico o el dentista, gruesas y huecas, pensadas para extraer sangre o inyectar. Las agujas de acupuntura son completamente distintas.
Son extraordinariamente finas y flexibles, mucho más delgadas que una aguja convencional. Por eso, en la mayoría de los casos, su inserción apenas se percibe. Algunas personas no notan absolutamente nada y otras solo sienten un pequeño pinchazo muy leve que desaparece enseguida.
Qué vas a notar realmente
Más que dolor, lo que suele aparecer es una sensación característica que en acupuntura tiene incluso un significado. Puede manifestarse como:
- Una ligera sensación de pesadez alrededor del punto.
- Un leve hormigueo o calidez en la zona.
- Una pequeña presión que se difumina en segundos.
Estas sensaciones son normales, suaves y un buen indicador de que el tratamiento está actuando. Lejos de resultar molestas, muchas personas las describen como agradables.
La sorpresa de la relajación
Quizá lo que más sorprende a quien prueba la acupuntura por primera vez es lo que ocurre durante la sesión. Una vez colocadas las agujas, el cuerpo entra poco a poco en un estado de calma profunda.
Es muy habitual que la persona se relaje tanto que llegue a adormecerse en la camilla. Esa sensación de bienestar es una de las grandes aliadas del tratamiento y una de las razones por las que tantos pacientes repiten sin reparos.
Cómo es tu primera sesión paso a paso
Para que llegues sin incertidumbre, así suele desarrollarse una primera visita en Biospais:
- Conversamos sobre tu caso. Antes de nada, dedicamos tiempo a conocer tu motivo de consulta, tu historia y cómo te encuentras.
- Te acomodas en la camilla. En un ambiente tranquilo, te colocas de la forma más cómoda posible.
- Se colocan las agujas. Con cuidado y precisión, en los puntos que corresponden a tu caso.
- Descansas. Permaneces unos minutos en reposo, dejando que el cuerpo se relaje.
- Se retiran las agujas. Al terminar, se retiran con suavidad y sin molestia alguna.
Todo el proceso se realiza con material estéril y de un solo uso, lo que garantiza tu seguridad en todo momento.
Y si aun así me da reparo
Sentir cierto nerviosismo la primera vez es lo más natural del mundo, y no hace falta ocultarlo. De hecho, lo mejor que puedes hacer es comentarlo. Saber cómo te sientes nos permite ir a tu ritmo, explicarte cada paso y ayudarte a soltar la tensión.
La gran mayoría de las personas que llegan con miedo a las agujas terminan comprobando que la experiencia es mucho más llevadera de lo que imaginaban. El temor casi siempre pesa más antes de empezar que durante la propia sesión.
Da el paso sin miedo
Si la única razón que te frenaba era el miedo a que doliera, esperamos haberte ayudado a verlo de otra forma. La acupuntura es una técnica suave, respetuosa con el cuerpo y, para muchas personas, profundamente relajante.
¿Te animas a probarlo? Puedes pedir cita y resolver todas tus dudas en persona antes de empezar.